El destino en este viaje no es lograr llegar…es lograr estar.
Cuando estoy alineada conmigo y con todas las dimensiones de mi, el universo se expande y puedo entender que cada uno de nosotros tiene su propio viaje y sus propias dimensiones de si.
Me pertenezco y le pertenezco a todo.
Me voy creando cuando respeto mis distintas dimensiones; amo los errores y la perfección, al mismo tiempo. Establezco límites que ondulan entre unos y otros.
Necesito probar que soy lo que amo y amo lo que soy, para entender que cada uno de nosotros está en la misma clase de prueba.
Tenemos el derecho de ser felices y completos a imagen de Dios, de Dios que esta en los cielos??? Alguna historia me contaron un día de niña, que habíamos sido creados a la imagen y semejanza de Dios, y yo lo creí tan profundamente que aún lo creo. Si es que hay un Dios en los Cielos, habrá un Dios en cada uno de mis cielos, en cada uno de mis universos, de diversos colores e idiomas.
“Yo soy católica mama?” me preguntó mi hija. La mire y reí, “No,” contesté, “los católicos son los que van a misa y rezan todos los días….yo lo sé porque así crecí.” Ella está libre de historias y religiones, para ella son variadas, y yo la amo, es mi hija, es el alma de mi corazón.
Las dimensiones, los dioses, las personas, los universos, las razas, los países, todo desaparece cuando amo el viaje al estar y no buscar llegar.
(Fiorella Podestá contributed this.)
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